Una de las muchas cosas que me gusta hacer, y hago énfasis,
es dibujar.
Dibujaba desde muy niña. Gaste un montón de lápices de
colores y cuadernos en castillos, princesas, sirenas, hadas, unicornios y
burdos intentos de Pokémon. Sí, todavía me acuerdo de esos adefesios que,
a mis ojos, eran dignos de estar en un museo.
Para ser sincera era una niña con mucha imaginación, y ahora
que he crecido sigo conservando gran parte de ella, afortunadamente.
No tienen ni idea de lo suertuda que me siento por eso. ¡En
serio! Es decir, conozco personas que ya no tienen imaginación, que no
recuerdan lo feliz que se podía ser con una cobija, una escoba y un patio lleno
de césped. Me pregunto que habrán pensado mis vecinos al verme correr y gritar con
una cobija atada al cuello y blandiendo el palo de escoba…
Ah, que buenos tiempos eran esos. *suspiro*
Y muchas de las cosas que me gustaban antes me siguen
gustando ahora. My Little pony era mi droga, Me encantan las películas con
princesas y las viejas series donde la animación hoy en día da pena; siguen
ocupando un lugar en mi corazón y me llevan de regreso a esa etapa en que mis
piernas estaban llenas de moretones, y me confundía por un chico. Algo justificable
si se toma en cuenta que las mujeres que yo conocía en ese tiempo tenían pechos, y yo no.
Pero, como siempre, las cosas cambian. Yo también crecí. Me
enfrente al rechazo, las penurias de la pubertad y los dramas de la adolescencia,
como todos, y madure.
Mis sueños han tomado forma. Les he dado vida. Este blog es
mi medio para desahogarme, para quitarme de encima mis deseos de compartir lo
que hago con el mundo. Tengo miedo, muchísimo, de hacer esto, pero quiero
hacerlo. Si no doy el primer paso ahora ¿cuándo?
El link de mi nuevo Instagram. Acabo de subir mi primer
dibujo.
Maldita sea, que bien que se siente.
See ya!

